Blanco y Negro
Nací el 3 de noviembre de 1997 en
Zacapoaxtla Puebla.
Como era la nieta más pequeña, era
la más consentida por mis abuelos paternos y maternos, sin embargo no fui una
niña caprichosa.
A la edad de 1 y 2 meses, nos
mudamos a la Ciudad de Puebla. Ahí fue donde pase la mitad de mi preescolar. Mi
mamá era la maestra de ese colegio particular en donde iba, así que tenía el
privilegio de que dejaran entrar donde quisiera pero al igual era muy
frustrante.
A los 3 años nació mi hermana
menor, Brenda, quien por un largo tiempo estuvo enferma de asma y cuando era
bebé se la pasaba en el hospital, por ese motivo a los 4 años me fui a vivir a
Zaragoza, donde viven mis abuelos paternos. Me costó dejar a mis amigas y mi
primo, Brandon, con él que soy muy cercana hasta la fecha. Mis abuelos me
cuidaban y me daban lo que quería, pero sin exceso, en esa enorme casa vivía mi
tía Gude junto con mi primo Luis y mi tía Tris (se llaman Gudelia y Beatriz
pero así les digo de cariño). En esta grande familia somos 9 primos en total,
por desgracia 3 mujeres (mi prima Leydi, mi hermana y yo), así que siempre jugábamos
brusco y/o juegos de niños aunque también jugábamos juegos de niñas. Me acuerdo
que una vez jugamos a la casita y agarramos al gato como bebé que termino rasguñándonos
a todos, también jugábamos a policías y ladrones, incluso una vez que me llegaron
a decir que era niña y no podía trepar un árbol para jugar con ellos así que lo
trepe pero me dio el pánico y no podía bajar. Quiero aclarar que mis primos
Toño, Irving y Leydi eran mayores así que no jugaban con nosotros, y mi hermana
aun era pequeña.
Tuve una etapa muy fuerte, ya que
mis padres no estaban conmigo y estaban a kilómetros de distancia, no podía decirles
nada e incluso una vez que le llegue a llamar Mamá a mi tía Tris, mi madre me
pego.
A los 6 años y medio nos mudamos a
Tlachichuca. Entre a la primaria casi cumpliendo los 7 años y lo peor de todo
era que mi madre era mi maestra, así que siempre estaba sobre mi exigiéndome,
eso lo viví 2 años seguidos. En tercero de primaria nos mudamos a Ciudad Serdán
y cambie de escuela. Yo era muy calmada, quieta, amable, obediente, pero cuando entre a la Carlos B. Zetina cambie
radicalmente; ya no era una niña calmada, sino todo lo contrario, rebelde, caprichosa,
presumida, cambie tanto que tuve problemas con mis padres y algunos en la
escuela, lo que me ayudo fueron mis calificaciones que eran una de las mejores
en la escuela y en mi grupo. Mis primeras amigas, Graciela y Lucero siempre se
portaron muy bien conmigo y cuando terminamos a primaria nos separamos, pero
aun nos hablamos.
Cuando entre a la secundaria seguía
teniendo la actitud rebelde y loca pero en su minoría, gracias a que recibí
ayuda a tiempo, fue una etapa muy dura ya que me hizo sacar lo mejor y peor de mí.
Me consideraba como un demonio con cara de ángel, porque a pasar de ayudar a
los demás de buena manera era muy frívola (aun lo soy, pero demasiado poco), tenía
mis mejores intenciones hacia los demás pero mi carácter es muy calculador y
siempre estaba acertando en lo que iba a suceder. Tuve grandes problemas de
amistad, deslealtad, confianza y honestidad entre mis amiga/os, pero me ayudo a
salir adelante.
Ahora curso el primer grado de
bachillerato y aunque mis sombras no las pueda cambiar y me seguirán siempre,
puedo decir que intentare cambiar y mejorar los peores aspectos de mi. Siempre seré
calculadora, ambiciosa y manipuladora, que son cosas que por más que intente
quitarme no cambiaron las podre manejar.
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